Alicia en el País de la Porcelana

 

Mi propósito con estas obras es explorar en las posibilidades que ofrece la cerámica como medio de expresión, su capacidad de comunicar y transmitir nuevos conceptos o imágenes al espectador inspiradas en un texto literario.

 Para ello he elegido una interpretación del cuento de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Se trata de un cuento clásico que siempre me ha resultado muy sugerente tanto por los textos como por las ilustraciones.

Todas las obras fueron realizadas en porcelana, y se escogieron diferentes momentos del libro para su representación.

 

Una merienda de locos

Uno de los pasajes del cuento de “Alicia en el País de las Maravillas” que más sugerente ha sido para artistas de todas las épocas es el episodio donde Alicia se sienta a tomar el té con el Sombrerero Loco, la Liebre Marcera y el Lirón. En esta parte Lewis Carroll hace una parodia de la tradición inglesa de la hora del té, riéndose de los convencionalismos burgueses de la sociedad británica.

 

Durante la merienda los comensales enredan a Alicia en una conversación sin pies ni cabeza, con acertijos y juegos de lógica que no hacen más que confundir a la niña y divertir al lector.

 

¿En que se parece un cuervo a una mesa de escritorio?

 

 

...Y puesto que toda la escena se desarrolla alrededor de una mesa con una vajilla de té dispuesta, me llevó a pensar en una vajilla que representara lo mismo que Carroll nos transmite en su historia.

 

Decido realizar una vajilla para el té con un aspecto clásico en apariencia, que nos remonte a esa hora del té en cualquier casa de la burguesía inglesa de la época victoriana. Pero a la vez intento plasmar el nonsense de Carroll en la misma vajilla, modificándola y jugando con las formas, empleando los mismos juegos de lógica que emplea Carroll para jugar con el lenguaje.

 

Inspirándome en autores de objetos imposibles como Jacques Carelman y las piezas de engaño, influenciada por los juegos con el absurdo y el humor de Carroll, voy creando las piezas de la vajilla con formas imposibles, teteras con el pitorro al revés, con asas que parecen orejas, con doble pitorro, tazas con agujeros o asas al revés, platos sin posibilidad de cumplir su función...



¡Si no son más que un puñado de naipes!

El título de esta obra es lo que Alicia piensa para sí cuando se encuentra con el Rey y la Reina de Corazones y todo su séquito, formado por las demás cartas de la baraja.

 

En este capítulo Alicia se introduce en la corte del Rey y la Reina de Corazones, continúa la sátira de las altas esferas de la monarquía inglesa. Todos los personajes de la corte son naipes.

 

Como en un juego de naipes, cada carta tiene un valor convencional, el que los jugadores les dan. Al igual que en los juegos de naipes, Alicia descubre que el mundo de los adultos se rige por unas reglas arbitrarias y sin ningún sentido para la niña, a unos les toca ser rey, a otros sota y a los más, soldado raso.

 

Esta obra consiste en la creación de un ejército a pequeña escala formado por las cincuenta y dos cartas de la baraja inglesa, reproducidas como soldaditos de porcelana.

 

La idea es exponer el ejército junto con una serie de fotografías donde se vea a los naipes interactuando entre sí, en diferentes situaciones en las que se podría hallar un ejército real: luchando los palos entre si, como dos ejércitos rivales, el campo de batalla sembrado de soldados muertos tras la batalla, el ejército reunido alrededor de su líder, la Reina de Corazones...

 





¿Querrían hacer el favor de decirme -les preguntó Alicia con timidez- por qué están pintando esas rosas?

 

Esta obra es una interpretación del momento del libro en el que Alicia descubre a tres jardineros pintando de rojo las rosas blancas de un rosal.

 

La imagen de unas rosas blancas siendo pintadas de rojo me resulta muy llamativa y sugerente, por la forma de las rosas y su simbología (la rosa es un símbolo muy antiguo del amor y la belleza), por el contraste de dos colores tan fuertes como el rojo y el blanco, que inmediatamente asocio en mi cabeza con el efecto blanco de la porcelana y los rojos vivos logrados por esmaltes y pigmentos cerámicos.

 

Por todas estas razones decido realizar una obra que represente en cerámica esas rosas blancas siendo coloreadas de un rojo intenso.

 

Tras varios bocetos decido emplear la forma de la semi-esfera como soporte a las imágenes de las rosas, pues la media esfera es la forma geométrica más sencilla que podría enmarcar la forma de una rosa abierta completamente.



Alicia sobre porcelana

En estas obras se trabaja directamente con el cuento, escogiendo las ilustraciones de los personajes y las escenas más representativas y sugerentes, así como frases y conversaciones del libro y trasladándolas a placas de porcelana.

 

Se elaborarán calcas con las imágenes y los textos escogidos y se trasladarán a placas de porcelana elaboradas con ese fin. Se estudiarán diferentes composiciones con los textos y las imágenes. A continuación se realizará un estudio de color para obtener una paleta con la cual darle color a las ilustraciones empleando pigmentos y sales solubles de diferentes óxidos.

 

Estas placas van montadas sobre marcos de hierro, material que contrasta y sirve de soporte a la blanca porcelana.